ABC del Autor

El ABC del Autor de Cómic

Decálogo de principios fundamentales para los autores de Cómic.

Finalmente hemos llegado a un compromiso para establecer los pilares fundamentales de nuestra profesión, y consideramos el presente documento de una importancia absoluta puesto que sienta las bases necesarias para nuestro colectivo.

Habitualmente las asociaciones de ilustradores han recurrido al símil del ABC del ilustrador para desarrollar unos principios básicos que sirvan de orientación, poniendo las cosas en su sitio y promoviendo un modus operandi para los ilustradores. Nosotros hemos preferido en este caso, aunque con la misma finalidad, establecer un decálogo con el que orientar a los Autores de Cómic profesionales y a los que empiezan. Nos parecía que ya iba siendo hora de poner en negro sobre blanco estas cuestiones, de una forma clara y diáfana para que pueda tener la máxima utilidad necesaria.

Formas parte de un colectivo profesional, que como cualquier otro colectivo profesional esta integrado por personas que ofrecen su trabajo a cambio de una retribución económica, pero también te enfrentaras a una serie de problemas y cuestiones que podrían hacerte difícil tomar ciertas decisiones. Para ayudarte en esto hemos creado el decálogo siguiente, para que conozcas y tengas siempre presente los principios fundamentales, por decirlo de algún modo.

 

Decálogo de Principios fundamentales.

(El ABC básico)

1- Las obras pertenecen exclusivamente a los autores.

La obra que acabas de crear te pertenece a ti incuestionablemente por el mero hecho de haberla creado, así te lo garantiza la ley sobre los derechos de autor que existe en este país, y que además aclara que se trata de unos derechos morales a los que ni siquiera tu mismo puedes renunciar. No permitas que nadie trate de convencerte de lo contrario, solo tu podrás finalmente tomar las decisiones sobre tu obra.
Nadie puede difundir, imprimir, prestar o manipular tu obra fuera de las condiciones pactadas contigo, o sin tu consentimiento. Así lo estipulan las leyes.

2- Los originales y bocetos pertenecen a los autores.

Sea cual fuere el encargo o al acuerdo de edición al que te sometes debes de exigir siempre que te devuelvan tus originales, pues son de tu propiedad y solo tu tienes el derecho a manipularlos o comerciar con ellos.
En el pasado (Y también en el presente) muchas empresas sobreentendían que aparte de los derechos de reproducción les cedías a cambio de tu salario todo lo relacionado con tu obra, incluyendo los originales. Así que es importante entender que esto no es así de ninguna manera, y que los originales te pertenecen.

3- Nadie puede obligarte a aceptar un trabajo que vaya en contra de tus propias ideas.

Eres un profesional y puedes afrontar cualquier tipo de encargo, pero nadie puede obligarte a traicionar tus principios y tu ética, puesto que nuestro trabajo es publico y va en ello implícito nuestro compromiso profesional y también personal.

4- Tienes derecho a controlar la explotación de tu obra.

A través de las cláusulas de un contrato o bien en las condiciones especificadas en cualquier factura debes de asegurarte tu derecho a controlar la explotación que de tu obra hace cualquier empresa. Recuerda que la ley de Propiedad Intelectual te ampara en estos derechos.
Debes de tener en cuenta también que el Art. 43.5 de la ley de Propiedad Intelectual determina: La transmisión de los derechos de explotación no alcanza a las modalidades de utilización o medios de difusión inexistentes o desconocidos al tiempo de la cesión.

5- No aceptes nunca hacer pruebas gratis.

Hacer bocetos o diseños de prueba para cualquier proyecto es en si mismo un encargo, que cuesta tiempo y dinero de tu propio bolsillo, así que como tal has de cobrarlo.
No te dejes engañar por promesas de futuro, tus esfuerzos y tu tiempo valen dinero, así que debes exigir retribución económica si te piden realizar material de prueba, sean cuales sean las condiciones el único que siempre saldría perdiendo serias tu.

6- Un editor o una empresa son tus clientes.

Y como tales has de tratarlos. Cuando un editor nos atiende no nos esta haciendo ningún favor, es su trabajo. Has de procurar ser educado y mostrar tu obra de la forma mas limpia y digna que te sea posible, pero no olvides que si la misma le interesa tienes derecho a negociar las condiciones.

7- Si aceptan publicar tu obra es porque les interesa.

Cuando a un cliente le interesa tu obra es porque advierte en ella un mínimo de calidad, y consecuentemente espera sacarle cierto rendimiento. No te dejes engañar por el tono o los argumentos que quieren dejar ver que están haciéndote un gran favor o dándote la oportunidad de tu vida.
Ninguna empresa arriesgaría su dinero tontamente si pensara que tu trabajo no vale nada. No estamos tratando con “hermanitas de la caridad”, estamos tratando con una empresa o persona que puede que utilice esos argumentos para rebajarte el precio en lo posible.

8- No trabajes nunca gratis.

Como dice Gary Cooper en la película El Manantial: “No hay proyectos pequeños, pero yo no trabajo gratis, solo trabajan gratis los esclavos.” Nada mas elocuente para haceros entender la idea. Los autores de cómic nos pasamos el tiempo haciendo favores y trabajos gratis para las mas diversas causas, rebajamos el precio o lo hacemos gratis porque el cliente no puede o porque la causa es muy noble. Pero la cruda realidad es que el impresor cobra, el de los fotolitos cobra, el distribuidor cobra, el banco cobra, los redactores cobran y para redondear el editor cobra. Bien mirado los únicos que no cobramos, como siempre, somos nosotros.
Salvo sea por una causa que consideremos personalmente justa, no deberíamos trabajar gratis nunca y menos para un cliente sean cuales sean sus excusas o bajo promesas de trabajo para el futuro, quien no paga ahora difícilmente lo hará mas adelante.

9- Nunca trabajes sin un contrato o factura.

Esta es una norma que deberías seguir a “pies juntillas” si quieres sobrevivir en este negocio. Jamás caigas en la tentación de no hacer una factura por un encargo o un contrato por un libro, aunque traten de convencerte de que no tiene importancia. Es fundamental no solo para asegurarte el cobro si no también para salvaguardar tus derechos de autor.
Ante cualquier conflicto las máximas garantías con las que puedes contar son un contrato o una factura con las condiciones especificadas. Estés o no dado de alta tienes derecho a hacer una factura o a firmar un contrato (Otra cosa aparte son las posibles consecuencias con la Administración publica).

10- No hay precios absolutos.

Recuerda siempre la regla universal: A mayor difusión, mas remuneración. No hay precios absolutos. El auténtico valor económico de tu obra es el número de veces que será reproducida y el alcance de su difusión. Lo que tu ganas debe ser proporcional al beneficio económico que obtenga la empresa que la explote.
Lo que hacemos habitualmente los autores de cómic es llegar a un acuerdo con la empresa editora por la que se nos adelanta una cantidad de dinero (Normalmente calculada sobre el precio por pagina) por adelantado como anticipo sobre el porcentaje del precio de cubierta que nos corresponde. (Sobre todo para las obras de larga duración en su elaboración)

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