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COMICS
MARTZIANOS
Precioso
el periplo vital de Julio F. Martínez “Mart”,
dibujante, grafista, músico y “encantador de serpientes”. Si como
dice el dicho, uno es de donde nace y de donde pace, Mart,
que es a la vez catalán y madrileño, llegó al mundo en Reus, cuna
del modernismo y de genios como Fortuny y Gaudí, y vive en Boadilla
del Monte, hermoso lugar que pasó con el tiempo de ser centro
de pasto de bueyes (bos bovis) a ser centro de altas finanzas
y pasto de ejecutivos y hombres de negocios, tierra que ya inspiró
a otros ilustres personajes como el compositor Luigi Bocherini,
nada menos que violón de cámara del infante Don Luis, o el gran
arquitecto del siglo XVIII Ventura Rodríguez, y los no menos insignes
Paret y Alcázar, pintor rococó, Charles Joseph Flipart, grabador
romántico, Manuel Gutiérrez, relojero de cámara, y el mismísimo
Francisco de Goya y Lucientes, entre otros supertalentos.
Tomando
Mart de referencia a tantos maestros de las artes y de las ciencias,
rompió moldes y se lanzó a dibujar del modo más iconoclasta, informal,
irreverente y desmadrado posible, dando vida al hombre-pájaro
más pícaro y travieso del universo antropomorfo, el inefable Franki,
que no liga precisamente con mujeres-pájaro, sino con mozas de
muy buen ver.
Tras
pasear a Franki por un montón de fanzines y publicaciones alternativas,
lo vemos en este álbum con una madurez de trazo, espontaneidad
y síntesis gráfica, que son fruto de muchas horas dándole vueltas
al personaje, hasta conseguir ese toque poético, mágico y surrealista
que tiene en la actualidad.
Pero
no se detiene ahí la capacidad creativa de Mart. La variopinta
galería de personajes que nos ofrece son de lo más peculiar de
la condición humana: El pequeño Dictador apunta maneras de gran
guiñol con gags desternillantes, Mario Crazzy es el paparazzi
que arriesga su vida y la del que se cruce en su camino por una
buena afoto, Jaime es un bicho raro sediento de ternura, Flipao
un pobre diablo al que se le va la olla, Raymundo un extraterrestre
listillo, el Nene un prodigio de precocidad sexual, y un montón
de tipos más como El hombre que se enamoró de la luna. Y tantos
otros que brotan de la mente martziana, donde bullen las más extravagantes
fantasías del humor absurdo.
Los
que tenemos adquirido el hábito de leer comics, quisiéramos contagiarlo
a la numerosa concurrencia que vive de espaldas al medio. A ellos
les diría que las páginas de Mart son un buen modo de iniciarse
que leer sus tiras es como salir de parranda con los amigos más
divertidos. Y a quien tiene ya costumbre de sumergirse en tebeos,
le invito a compartir la bulliciosa juerga que supone deleitarse
con sus viñetas. Las tenéis entre manos. Disfrutadlas!
Pere
Olivé. Director artístico de Planeta DeAgostini Comics.
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