Pues
para eso debería servir una asociación, para sumar
fuerzas e intentar llegar a sitios o conseguir metas que individualmente
difícilmente íbamos a poder conseguir.
Es
curioso como poco que siendo como somos una "rara avis",
muchos tan apasionados por nuestro trabajo que cuando coincidimos
con alguno de nuestra especie difícilmente podemos expresar
algo que no esté relacionado con nuestra profesión,
habiendo sido además históricamente apaleados y despreciados
por los de arriba como si fuéramos el último mono
en esta industria del tebeo, no hayamos sido capaces nunca de unirnos
y consolidar esta unión para fortalecernos.
Habitualmente
ciertos editores o agentes urdían maquiavélicas estrategias
para mantenernos separados, aislados del resto de nuestros colegas,
sirvase como ejemplo: Erase
una vez una poderosa editorial ahora ya desaparecida que citaba
a sus dibujantes para cobrar en distintos días u horas para
así evitar que coincidieran, pudieran conocerse y de paso
urdir insospechados y diabólicos planes que incomodaran la
posición del señor del feudo. Así nos sabían
débiles.
Los
amigos de la A.A.C.E. han dado el paso más difícil,
ese que nadie en muchos años ha estado dispuesto a dar: Mover
el culo para crear la asociación.
Me
devuelven a los años de adolescencia en que teníamos
el suficiente espíritu como para movernos por ideales y no
únicamente por una vida más cómoda en la que
el orgullo, la dignidad y el respeto se han convertido en asuntos
a enterrar muy hondos, lo suficiente como para que no molesten.
Pues
bien señores llegó el momento de dar, sí, porque
para recoger antes hay que sembrar, o al menos así lo colaron
en el refranero popular.
Una
asociación de autores de cómic si nos ponemos en huelga
de celo por nuestra situación laboral no va a paralizar
el país (desengañémonos no somos pilotos de
Iberia), ni va a convencer a ese editor de turno para que nos pague
más por página, de hecho es posible de que no le convenza
ni de que nos pague. Seamos
conscientes de que nuestra profesión se encuentra entubada
en la UVI de una pequeña y viciada habitación de este
país, somos pocos y débiles, pero la amamos y
podemos sacarla de ahí, si nos unimos. ¿Y
que podemos hacer si nos unimos?
Voy
a ir al grano que ya se me ha ido bastante la olla:
Podemos
realizar exposiciones y charlas u otras actividades para fomentar
el cómic entre gente que lo desconoce pero que son potenciales
lectores, la primera de estas "TebeoSpain" se realizó
en Valencia.
Podemos
compartir nuestra experiencia tanto artística como profesional para
enriquecernos unos a otros (espero que hayáis pillado bien
la intención de la palabra enriquecerse, ¡por Dios
que estamos hablando de tebeos!)
Podemos
tener un señor, abogado a ser posible, que nos eche un
cable cuando decidamos que ya no vamos a dejar que determinado
elemento se pase nuestros derechos por el forro.
Podemos
apoyarnos unos a otros cuando nuestro ejercicio de la libertad
de expresión nos ponga contra las cuerdas, sí, económicamente
también si es necesario.
Podemos
echarnos un cariño cuando uno de nosotros tras una vida
haciéndonos sonreír y soñar acabe desahuciado
y olvidado en un asilo de ancianos.
Podemos
estar mejor informados acerca de las editoriales que vamos
a visitar intercambiando nuestras propias experiencias.
Podemos
juntarnos de vez en cuando y compartir penas y alegrías.
Podemos
cuatro de vosotros y yo pillar mi coche e irnos a Angouleme a
enseñar nuestro trabajo, que solo da más yuyu y
no sé francés pero tengo coche.
Lo
mismo con la San Diego Cómic con, pero sin mi coche.
Podemos
ser amigos.
¡¡¡Joder,
hasta podríamos editarnos alguna cosita!!!
En
fin y muchas cosas más que a mí no se me ocurren pero
que seguro que a vosotros se os ocurrirían. Venga,
ya sé que da pereza, pero todo es ponerse en marcha y girarse
para mirar que gris es lo que dejamos atrás.
Rodriques
*Vale,
vale, ya sé que el de las alas encima de las orejas apareció
después, ¡ Joder, ahora que lo pienso había
otro por ahí con alas en los tobillos!, ¡¡Somos
carne de psiquiatra!!
|