
Uno de sus últimos dibujos
para una historieta publicada en "La Historia de los
Cómic", con guión de Victor Mora y editada
en 1982 por Josep Toutain.

El Capitan Trueno.

"se
llegaron a hacer tiradas en ocasiones de más de 350.000
ejemplares, nunca conocidas hasta la fecha"

En
el año 1986 recibe el premio HAXTUR al “autor
que más amamos”

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El 14 de este mes de Mayo se cumplieron los 50 años
de la aparición del primer cuaderno de la saga de El
Capitán Trueno, uno de los personajes de tebeo más
conocido y más apreciados por los lectores del género
de este país, el cual tuvo dos padres: en lo literario
a Víctor Mora y en lo artístico al valenciano
Miguel Ambrosio Zaragoza más conocido por “AMBRÓS”.
Sobre la vida del Capitán Trueno han corrido ríos
de tinta, más aún en la medida en que se acercaba
su cincuenta aniversario, incluso se han realizado homenajes
en su honor, siendo el más reciente el que se le hizo
en Barcelona el 23 de Marzo del año en curso en presencia
del guionista Víctor Mora, de Francisco Ibañez
autor de Mortadelo y Filemón y de la esposa de
Mora, la señora Armonía Rodríguez autora
de EL GRAN LIBRO DE EL CAPITÁN TRUENO. De igual manera
se está trabajando en otro homenaje, esta vez a cargo
de la Asociación Cultural Andaluza Colectivo De Tebeos
(que dirige el incansable Diego Cara) que tiene previsto la
publicación de un catálogo numerado del 1 al
300 (será una obra muy cuidada), más la de
otros 50 ejemplares que serán entregados a distintos
autores (entre los que me encuentro) que han mandado un dibujo
con su versión sobre el citado héroe.
Al nombrar al Capitán Trueno, es obligado hablar del
dibujante que le dio vida y lo mantuvo en escena durante muchos
años y que los especialistas, consideran fueron los
mejores de la serie que sobrevivió en el tiempo, justo
hasta el momento en que “AMBRÓS”, harto
de sufrir la tiranía que sobre él ejercía
la Editorial, exclamó la manida frase ¡hasta
aquí hemos llegado! A pesar de ello, la citada serie,
siguió publicándose gracias a la ayuda de un
buen puñado (entre 15 y 20) de profesionales de la
plumilla. Sobre el particular considero necesario incluir
unos datos biográficos:
Miguel Ambrosio Zaragoza “AMBRÓS” nació
en Albuixech (Valencia ) el 31 de Agosto de 1912 aunque otras
fuentes citan el año 1913, el cual desde muy joven,
demostró interés por el dibujo (recuerda que
cuando era un crío que apenas caminaba, ya ensuciaba
con carbón, las paredes de su casa) por lo que su padre,
cuando tenía 13 años, lo matriculó en
la Academia de Dibujo San Carlos, a donde acudió por
un determinado tiempo durante el cual, parece ser, que
no consiguió entusiasmar ni a la familia ni a los profesores,
lo que llevó de nuevo a su padre, que no veía
claro eso de ganarse la vida con el dibujo, a recomendarle
que estudiara magisterio cosa que al fin hizo, lo que le permitió
una vez superada la carrera, ejercer como maestro de escuela
hasta la llegada de la guerra civil en que se alistó
en el ejército republicano.
Una vez acabada dicha guerra, por motivos políticos
y por que no estaba por la labor, no quiso continuar con la
enseñanza, prefiriendo integrarse en el equipo familiar
dedicado a la agricultura, actividad a la que dedicó
6 o 7 años de su vida. Esta situación, pasado
el tiempo, le llevo a lamentarse, ya que pensaba que
él, al que siempre le había gustado el dibujo,
se tenía que haber dedicado a ello desde el primer
momento. Consideraba que por no haberlo hecho así,
había perdido la mitad de su vida en actividades que
no habían reportado provecho alguno ni a su persona
ni a nadie.
Más tarde, allá por el año 1944,
repasando unos cuadernos de El Guerrero del Antifaz que tenía
su hermano menor, recordó que le seguía gustando
el dibujo por lo que preparó un tebeo de indios y vaqueros
al estilo de la época (con portada a color y
todo) y con él debajo del brazo, se fue a ver
al Sr. Juan B. Puerto dueño de la Editorial Valenciana,
el cual después de ver aquello, le pidió que
les confeccionara algunas historietas de tipo humorístico,
cosa que “AMBRÓS”, entonces Ambrosio (que
es como firmaba en principio), hizo y que consiguió
le fueron publicadas. Como según él, no sabía
dibujar le propusieron que se quedara en la editorial como
rotulador. Pasado el tiempo y sobre el particular, el mismo
“AMBRÓS” cuenta una anécdota que
le pasó con el dibujante Grau, el cual un día
se le presentó y le dijo: Estos de la Valenciana, siempre
poniendo dificultades para publicar cosas a la gente y mira
lo que acaban de sacar. Grau se quedó muy cortado cuando
el propio Ambrosio le dijo que aquellos dibujos infames eran
los suyos y para quitarle el sofoco agregó que aquellos
dibujos no solo eran infames, eran un desastre.
Pasado dos años y puesto que sus gestiones con la Editorial
Valenciana no se veían coronadas por el éxito
que él esperaba, “AMBRÓS” con trescientas
pesetas en el bolsillo y con 33 “tacos” de edad
se fue a la conquista de Barcelona. Una vez allí, ilustró
una historia titulada Dos Yanquis en África y con ella
se fue a la Editorial Hispanoamericana en donde no alabaron
precisamente su dibujo, sin conseguir por ello que tirara
la toalla. A posteriori acudió a la Editorial Bergis
para los que hizo un par de cuadernos que no le pagaron. Luego
con nuevas cosas suyas se presentó en Gerplá,
la editora que por aquel entonces publicaba Florita y El Coyote,
en donde encontró a una buena persona, el señor
D´Oc, el cual precisamente no le dio demasiados ánimos
mientras le decía que con 33/34 años y con tanto
despiste encima, le iba a costar trabajo vivir del dibujo,
aún así le invitó a ir a su casa a donde
acudieron varios dibujantes que le orientaron y le aconsejaron
que se fuera a ver a las Editoriales Ayné y Grafidea
(que necesitaban dibujantes), cosa que hizo. Ayné
le aceptó unas historietas cómicas para la revista
Chispa.
Con la Editorial Grafidea le fue mejor; puede decirse que
el encuentro con ellos cambió su vida. Resulta que
estaban necesitando un dibujante para realizar una serie titulada
el Caballero Fantasma cuyo guionista era el también
valenciano Federico Amorós, uno de los más grandes
del momento. No sabemos los motivos, pero lo cierto es que
le encargaron la ilustración del guión
escrito por el citado Amorós (con el enfado no disimulado
de éste, que se quejaba de que le hubiesen asignado
un principiante) sobre dicho personaje el cual estaba inspirado
en El Zorro. Hizo un primer cuaderno, lo entregó
y empezó a preparar un segundo que una vez resuelto
llevó a la Editorial pensando que aquello podía
ser la último que le encargaran, pero para fortuna
suya, le dijeron que adelante ya que el primer número
publicado había sido un éxito. El mismo “AMBRÓS”
decía que seguramente sus dibujos no eran buenos
entonces, pero tenían mucha vida y que sin duda por
eso habían gustado a los chavales.. Siguió con
este personaje y al poco le comunicaron que tenía que
abandonarlo ya que la Editorial Saturno, con anterioridad,
había sacado un tebeo con ese título dibujado
por Sangar y con guión de Alcañiz. En esa situación
tuvieron que “matar” al Caballero Fantasma apareciendo
en su lugar “El Jinete Fantasma” (que era un chiquillo
llamado Crispín que le acompañaba y que deseaba
vengar a su señor) que todavía se vendió
mejor. Era el año 1947. De esta serie se publicaron
164 números que fueron firmados por Ambrosio. Después
siguió con las aventuras de Chispita que era el hijo
del anterior y que dibujaría hasta el año 1955.
“AMBRÓS” pensaba que en el periodo aquel
de Grafidea había aprendido a ser dibujante de verdad,
pero se cansó de ellos, entre otras cosas porque con
el dinero que ganaba no podía vivir.
Después de estos primeros éxitos,” AMBRÓS”
se puso en contacto con la Editorial Bruguera para la cual
empezó ilustrando la colección La nave del Tiempo
con guiones de Vidal Sales de la que se publicaron 10
cuadernos en el suplemento de aventuras de Pulgarcito. Igualmente
para dicha Editorial ilustró libros de aventuras, entre
ellos Los Tres Mosqueteros y pasado algún tiempo, la
misma casa, puso en sus manos (parece ser que por sugerencia
del guionista) el personaje que le catapultó a la gloria,
el mítico Capitán Trueno basado en un guión
que había escrito el novelista Víctor Mora inspirado
en el Príncipe Valiente de Harold Foster, por el que
éste, sentía verdadero entusiasmo. Dibujante
y guionista se pusieron a la obra por lo que el 14 de Mayo
de 1956 apareció por primera vez en los quioscos el
tebeo de la colección Dan que llevaba el título
¡A SANGRE Y FUEGO!. La serie fue un éxito desde
el primer número, de la que se llegaron a hacer tiradas
en ocasiones de más de 350.000 ejemplares, nunca conocidas
hasta la fecha. Tal éxito llevó a la Editorial
Bruguera a convertir en semanal lo que salía cada 15
días.
La Editorial iba a su negocio sin ningún tipo de piedad
sometiendo a “AMBRÓS” a un ritmo
de trabajo endiablado, que le mantenía en constante
tensión que no consiguió rebajar ni siquiera
con la ayuda del dibujante Beaumont que se encargaba de pasar
a tinta lo que Miguel Ambrosio (que cuando lo realizaba todo,
utilizaba el pincel) hacía a lápiz. En
esta posición de estrés pudo mantenerse un tiempo,
pero dado que económicamente no le terminaba de compensar,
“AMBRÓS” dijo ¡basta! y en 1960 colgó
la plumilla, dejando la historieta tras la realización
del número 175 de la serie de Trueno, lo que obligó
a la Editorial a buscar otros dibujantes (con el tiempo, esta
tarea fue desarrollada por alrededor de 20 profesionales)
que por supuesto hicieron todo lo que pudieron y un poco más,
pero que no llegaron a alcanzar el grado de aceptación
que tuvo lo hecho por “AMBRÓS”, que todos
consideran como la mejor etapa de El Capitán Trueno.
Después, Miguel Ambrosio, con parte del dinero ganado,
cogió sus bártulos y se fue a París con
la idea de triunfar en Francia como pintor.
En esta situación pasó el suficiente tiempo
en el país vecino hasta darse cuenta que lo que él
pretendía no era fácil (aparte decía,
que la vida en París para un emigrante, era durísima
y de una soledad insoportable), así que con menos “duros”
en el bolsillo de los que se llevó, en 1964 volvió
de nuevo a España, a Barcelona, en donde estuvo bastante
tiempo sin hacer nada porque le daba pánico empezar
de nuevo a dibujar, hasta que pensó que había
que seguir viviendo por lo que nuevamente recaló en
la Editorial Bruguera en donde, después de rechazar
en principio seguir con El Capitán Trueno cuyas ventas
ya estaban bajando, aceptó dibujar episodios para la
Colección Historias (Rin Tin Tin y Tarzán)
e ilustró novelas gráficas de las que publicaba
dicha editorial. Más tarde, en Septiembre aceptó
de nuevo dibujar más aventuras de El Capitán
Trueno que aparecieron en solo tres números de los
cuadernos Trueno Extra. También hizo un par de historietas
de “Billy The Kid” para el Reino Unido.
En 1965 “AMBRÓS” deja de nuevo la Editorial
Bruguera porque se siente mal tratado; cada vez le daban menos
trabajo y encima mal pagado y desagradable, por lo que decide
–después de tantos años- regresar a la
Editorial Valenciana para la que realiza un buen número
de trabajos, principalmente con guiones de Federico Amorós
y Pedro Quesada que se publicaron en la revistas Roberto
y Pedrín Extra y Jaimito. Ya en 1968 y al alimón
con Quesada y Amorós crean el semanario Héroes
del Deporte y la revista de ambiente vaquero Los Colonos;
esta colaboración duró hasta 1971. Se cuenta,
que para la Valenciana dibujó varios centenares de
páginas que muchos consideran fue lo mejor de
su producción
A pesar de los pesares, en ese año vuelve de nuevo
con Bruguera para dar vida a un nuevo personaje de los creados
por el guionista Víctor Mora llamado El Corsario de
Hierro, con el que se sintió muy a gusto y que se publicó
en la revista Mortadelo. Esta nueva serie también alcanzó
un gran éxito que duró hasta 1981 en que “AMBRÓS”
decide retirarse. Decía: que ya estaba por los setenta
años de vida y que se sentía muy cansado, por
lo que iba a dejarlo todo y a partir de ese momento nada de
nada.
En 1983 hace una excepción para dibujar una sola aventura
de El Capitán Trueno, que realizó expresamente
para la Historia de los Cómics editada por la Editorial
Toutain. En 1987 realiza las portadas y pósteres para
nuevos episodios de este personaje que publicó Planeta
De Agostini.
En el año 1986 recibe el premio HAXTUR al “autor
que más amamos”. En el año 1989 el Salón
del Cómic de Barcelona le concedió el gran premio
por el conjunto de su obra.
Sobre el dibujo de “AMBRÓS” han sido dadas
muchas opiniones, unas más favorables y otras menos,
incluso hay un momento de su vida en el que se le dice que
todos le consideran el mejor dibujante español de historietas,
y él que era muy sencillo, contestó que no,
pero en cambio si aceptaba que sus dibujos tenían toda
la vida del mundo, que es lo que gustaba a los chiquillos
para los que realmente dibujaba. Víctor Mora dijo de
él en 1991 que era el mejor historietista y quien
mejor había interpretado lo que él quería
decir. Otros agregaron que Miguel Ambrosio a pesar de sus
muchos años mantenía perfectamente vigentes
todas las cualidades y atractivo de su forma de dibujar, que
le habían ubicado entre los grandes del tebeo de todos
los tiempos.
por presiones de las editoriales, había sometido a
su cuerpo a un endiablado ritmo de trabajo –a
destajo siempre- lo que unido a su gran afición al
tabaco, afectó a su corazón, hasta el punto
de dejar maltrecha una salud que pasado el tiempo fue resquebrajándose
más y más, hasta que llegó un día,
exactamente el 30 de Septiembre de 1992, en que Miguel Ambrosio
Zaragoza llamado “AMBRÓS”, considerado
uno de los dibujantes españoles con mayor aceptación
en nuestro mundo del tebeo, dejó de existir. Los que
amamos esta profesión (la de dibujante) y los que amamos
y hemos amado el tebeo/cómic, siempre lo tendremos
en nuestro pensamiento.
J. M. Varona “Ché”
Valencia Mayo de 2006
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